¡unos vienen, otros se van!.

Cuadragésimo segundo. Es un tremor irritable; una lluvia fina de cenizas que pica en la piel y se mete por los orificios de la nariz; un sabor azufre en la garganta; temblores en el cuerpo, en las entrañas. Es insoportable. Desolación y destrucción. Los científicos no han acertado «una» con el volcán. Y nosotros no sabíamos que ese nuevo volcán fuera un destructor. Me fuí, a reponer fuerzas y energía y espíritu. Con la misma petición: «Hagase la luz que apage a ese bravucón colosal».

la montaña de 3 picos o de la laguna.

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