No oigo el canto de los grillos; no oigo el silencio del mirlo; no oigo el susurro de su voz; no oigo, me he quedado algo sorda del oído derecho. Leí un artículo motivador, leí sobre un libro de aventuras, leí sobre sueños incumplidos; leí y oí hazlo por tu misma; recordé estando en Estella, aquel viejo cartel: «mirándome al espejo, sigue, eres lo único que tengo, no me falles». Pues eso.
Hablando con la luna¡