¡el poder de un volcán!

Salí de mi casa, con mi gato a cuestas. Dormir con un volcán frente a mis narices no es baladí. Tras una larga semana de duerme vela, sigo alerta.

Un volcán tiene mucho poder, y puede cambiar, seguir buscando otras salidas. Hay que respetarlo y tener cierto temor. Su fuerza es grandiosa y no tiene ninguna consideración con lo que se le ponga por delante.

Primero precede el sonido, luego viene el movimiento. Pensar que por dos veces que lo sentí, pasó raudo y veloz por debajo de mis pies, me da escalofríos. Y soy consciente de su gran poder. Es apabullante. Nos hace sentir insignificantes.

esto aún no ha terminado. Por que es como la bella y la bestia. Todo está en su interior.

Aún tiene cosas por decir, y escupir!

Se ve desde la carretera hacia Tazacorte, la inmensidad y alcance del nuevo volcán sin nombre de la erupción de cumbre vieja en la isla de la palma
¡ atentos!

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