«Parecían gigantescos guerreros de antaño, salidos del canto épico de un poeta de la Antigüedad». Y recordé los versos de un poeta; la añoranza de la niñez; el aroma de los limoneros; el recuerdo de unas emociones; un instante de amor en su mirada; le añoré. En un discontinuo vagabundo errante intentó seguir hacia un discontinuo con grietas que cierran, que abren, que sanan. Y unas lágrimas resbalaron por sus mejillas, recordando aquello que era solo amor. Y limpiando su cara mojada, suspiró, resopló, y siguió hacia un discontinuo desconocido. Había sentido una gran tristeza en su corazón. Una grieta bajo sus pies. Aún así, el mundo parece algo como una aventura bellamente incomprensible.
