Desde el Atlántico, en la playa, con el mar. Así empieza mis Cuentacuentos de piedras.
A veces con viento, otras con calima; con el mar revuelto, o como un «plato»; con el cielo despejado, con los atardeceres rojizos brillantes; en los días nublados, en los días de azul de multitud de tonalidades.
Siempre con un libro en la toalla, y una inspiración que viene y va, que sube y baja;
A veces con alegría, otras con nostalgia; algunas con calma, otras con simpatía, y siempre, con mucho cariño.
Reconozco que en estas historias hay mucho de fantasía, y mucha naturaleza dentro, con poderosas montañas y barrancos; volcanes, pinos, tabaibas, verodes, aloes y tajinastes.
Pero de eso, les hablaré en otro momento.