El arte es como el chocolate

Apetitoso, gustativo y muy adictivo. Intentando crear, renovar, inspirarme, experimentar.

Nunca sabes que es lo que ven exactamente tus observadores-compradores. Aquello que tu crees que gustará no sale del panel de la exposición, y lo que tal vez piensas que es menos vendible, desaparece del panel.

Me gusta esa libertad que tengo al crear, y la que tienen los espectadores al comprar. A veces por motivos tan dispares, tan diferentes. Es tan sencillo como la frase de «para colores, gustos».

Mi trabajo como creadora lo hago con suma ilusión, ingenuidad y frescura. En todas mis creaciones pongo sumo cuidado por expresar emociones; por visualizar con trozos (partes) de la naturaleza el potencial de creatividad y fantasía que todos llevamos dentro.

¿Modelos? Inspiraciones momentáneas de un día normal y corriente.

Parafraseando a un filósofo español diría que «tras descartar casi nada, me he convencido que a mí solo me quedan recursos placenteros pero inciertamente renumerados».

El chocolate que me acabo de comer es como una refrescante brisa que limpia el aire.

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