En la playa

Son las ocho y media, una luz cálida y preciosa recorre toda la playa. Me dejo llevar por la brisa marina.

Es un lugar de esencias internas, de aire lleno de salitre, de sal que se adhiere al cuerpo.

En la orilla de la playa todo son inmensas líneas de colores, el mundo se abre a unas mareas largas, y a vientos que se aprietan entre el cielo y la tierra.

Vivimos al ritmo de las mareas. Nos orientamos por sus costas, por el olor a mar y por el ruido de las olas.

Porque cuando miro este mar, he intuido en una milésima de segundo la esencia de su misterio. He tenido esa oportunidad increíble.

Se ve una playa de piedras.
En la playa

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