Mi abuelo Marcelino, que en paz está, protege a toda la familia. En una fecha como esta, hace, hace mucho tiempo que partió. Aunque nunca se ha ido. Estoy en su casa, que fue la de mi padre y ahora es la de mi madre, y a todos los llevo en el corazón.
Un noveno día con una pequeña tregua para ponerles flores a mis familiares que vivieron en el corazón de un volcán.