A pesar de su monotorización por tierra, mar y espacio; a pesar de estar todos en » ascuas», en una incertidumbre catastrófica; a pesar de que le quieran poner un nombre, a pesar del dolor de los que lo han perdido todo; a pesar de los que cruzan los dedos; a pesar de los pesares, es el volcán quién marca su propio tiempo.
solo hay que ver una gráfica de sismicidad para comprender que parece un electrocardiograma. Tiene pulsos hacia arriba y hacia abajo. Aunque parezca incomprensible es como nosotros. Y lo más increíble, tiene su propia personalidad.
Ayer pausó para que le rindieran respeto y temor; él seguirá su camino al mar. Es su destino. Es un poderoso ser vivo de magma ardiente y lenguas de lava. Aunque en nuestros viejos libros de ciencia, digan que son piedras inanimadas. Supongo que él, es quién tiene la última palabra.
Y hoy es el décimo día, y para colmo, ha llegado también la calima.
