Ha llegado el buque oceonográfico al Puerto de Tazacorte.

Octavo día. De domingo a domingo. No he pegado ojo en toda la noche; mi gato tampoco. Entre ese duermevela agotador, cuando desperté oí un rugido, y lo confundí con el mar, cuando se pone malo. Creo qué desde que aquí me refugié, no había oído con claridad ese rugido atronador. Hay demasiado ruido, la vida continua, y al otro lado de la catástrofes, las cosas parecen normal. Es la otra cara de la vida! Como una película!.

Mantengo la calma, aunque sentí algo de ansiedad, o mucho; la imprevisibilidad de este gigante colosal me da pavor. Su forma natural es llegar al mar, es su naturaleza en una isla. Me da miedo esa onda expansiva, hostias, por San Miguel, que salgamos juntos de la que nos está cayendo encima.

Serenidad, atención y observación, y fortaleza. Ciencia y más resilencia y por que no decirlo, esperanza.

¡Amor y valentía!

Un café me mantendrá alerta.

Se ve el buque oceonográfico español llegando al puerto de Tazacorte en la isla de la Palma para controlar la llegada de la lava al mar y sus efectos
El buque oceanográfico ya llegó al Puerto de Tazacorte, a las 11 de la mañana.

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