Día 2. Coronado por el majestuoso volcán que lleva su nombre. También por su imponente volcán Chinyero. Acoge los Acantilados de los Gigantes; las hermosas charcas naturales de agua salada fresca; El Bujero en las altas cimas con sus desfiladeros de infarto, peligrosos y de suma cautela.
En su recorrido los cardos floridos bordean la carretera mezclados con pequeños cerrajones amarillos; bejeques y algunas higueras; la lava negra que raja los pies; el hermoso pinar a su alrededor, de arenas negras.
Puerto Santiago querido; Tamaimo de curvas de campeonato. Un emocionante lugar de estancias largas; de recuerdos de paseos por el litoral; de baños en calas de lavas; de viejos amigos en tertulias al atardecer.




