Subió por la tres de mayo, llegó a la cafetería de los espejos, bebió un café y comió un sandwich. Después compró las botas y un saco. Terminó otra vez en la calle san francisco, con una copa de vino y el estómago contento.

Un camino para los pies. Sin correr
Subió por la tres de mayo, llegó a la cafetería de los espejos, bebió un café y comió un sandwich. Después compró las botas y un saco. Terminó otra vez en la calle san francisco, con una copa de vino y el estómago contento.
