«Yo, sin embargo, soy libre libre como los pájaros, como las brisas, como los vientos en el desierto, pirata en el mar. Libre es mi corazón, libre mi alma y libre de pensamiento, que se alza hasta el cielo y desciende hasta la Tierra soberbio como Luzbel y dulce como una esperanza. Cuando los señores de la tierra me amenazan con una mirada, o quieren marcar mi frente con una mancha de oprob, yo me río como ellos se ríen y hago, en apariencia, mi iniquidad más grande que su iniquidad. En el fondo, no obstante, mi corazón es bueno; pero no acato los mandatos de mis iguales y creo que su hechura es igual a mi hechura y que su carne, es igual a mi carne». Rosalía de Castro, 1858.


El Sol raja las piedras!