«Paseo por la rambla desde el quiosco de la paz hacia Anaga. El aire perfumado persistía, ella caminaba mirando de un lado a otro. Luego la memoria caprichosa se presentó, volvió a mirar, se sentó, era un día de calma. Se levantó, siguió hasta el parque, y una historia de mil historias pasaron por su cabeza, y allí quedo bajo la sombra de un gran Laurel, prosiguío y se olvidó de índices veloces y la memoria involuntaria la llevó de la mano». Dales hospitalidad a los extraños, porque podrían ser ángeles disfrazados, cita de un libro». El revés, quizás es más bien porque no sé hacerlo, en realidad no sé.
Índices, memoria, historias