Un mural en vivo, de grafiti. Con aires del norte, ha llegado a unas paredes del pueblo de Tazacorte.
Una alegría para la vista; una sonrisa al flechazo de la vida; en un octubre de amplios horizontes, y brisa atlántica.

Un mural en vivo, de grafiti. Con aires del norte, ha llegado a unas paredes del pueblo de Tazacorte.
Una alegría para la vista; una sonrisa al flechazo de la vida; en un octubre de amplios horizontes, y brisa atlántica.
