Me he sentado en un divino desván; oigo buena música que acompaña tan bien; oigo una voz, que entra por mis oidos y llega a mi corazón; late con impulsos de amor; esa voz como un verso mece mis sueños; ¡quiero soñar, con esa melodía, en mi interior!; ¡me anima, me infla, me gusta!. Es un encantamiento mágico, lo sé; lo siento desde dentro, me da alas. Es como un dulce entresueño, noto una caricia, apenas soy capaz de diferenciar las distintas palabras y vuelvo a dormirme, de modo que las caricias se convierten en sueños. Soñar aunque haya un abismo entre su mundo y el mio; yo volaré. A el, a ti ¡Amor!