Y sigo en Nájera, en una ciudad de panteónes de Reyes, preciosa, histórica, de callejas en las que me he perdido, y buscando las firmas de los viejos canteros de cantería. Y juego a la oca, y tiro cuando me toca. ¡ Me gustan las piedras!








Y con la Virgen de la Rosa, preciosa, sonriente, muy tierna. De mirada dulce y acogedora.
Y sigo en Nájera, en una ciudad de panteónes de Reyes, preciosa, histórica, de callejas en las que me he perdido, y buscando las firmas de los viejos canteros de cantería. Y juego a la oca, y tiro cuando me toca. ¡ Me gustan las piedras!







