¡El beso!

Iba por el bosque, todo estaba sumido en un silencio pacífico. Los únicos sonidos que se oían era mi respiración y los latidos de mi corazón. Sentí que me observaban y mi giré en redondo para comprobar de dónde procedía esa sensación. De improviso, algo se movió. Dirigí mi mirada hacia aquel lugar, y entonces, le vi. Me acerque, nos saludamos, y le bese.

Un beso profundo a un árbol, coqueto y cariñoso.

Deja una respuesta