Todos hemos sucumbido a un pequeño virus, y en el confinamiento enganchados a una tecnología virtual.
Vivimos casi el mismo argumento de esta fabulosa película. Incomprendida, y que pasó sin pena ni gloria por la taquilla.
«Lo importante no es estar paranoico, sino, si estás lo bastante paranoico».-
La Tierra ha tenido un leve respiro, aunque implacablemente seguirá su curso (no sabemos sin con nosotros dentro).
La humanidad se ha convertido en una gran masa hueca donde asoman sus instintos más básicos de prepotencia, y falta de humildad. En momentos tan caóticos somos incapaces de sacar lo mejor de nosotros mismos.
El transhumanismo solo será el alter ego de una visión patética, egocéntrica de «algunos» que quieren convertirse en dioses.
¡Los dioses no existen!
Nosotros, los seres vivos de todo este planeta, no somos máquinas.
Pese a quién le pese, somos mortales.
Otras aventuras han acaecido acá, tuvimos allá ¿Y quién será de los mortales capaz de contarlas?
