Sigo con un cabestrillo en el pie, aunque ya puedo mover mis manos. Desde el ventanal de mi casa, he captado la foto de un caminero canario en pleno vuelo.
No he podido hacer ningún nuevo cuadro de piedras. Así que escribiendo paso estos días de confinamiento.
Espero que les haya gustado el relato de John Marcel Leopold y Evelina. En estos días tan largos me han hecho buena compañía. Ellos ya se fueron, y me dejaron una linda carta de despedida.
Así que en espera de poder desplazarme hasta dónde están mis piedras, seguiré escribiendo pequeñas historias, y mirando desde mi ventanal los pájaros que vienen a cantar, o a comer semillitas del suelo. Canarios, camineros y mirlos; grajas y cuervos y la pareja de cernícalos.
