Crónicas de la imprevisibilidad en el Bierzo¡

Observar, observando; reflexión, reflexionando; preguntas, preguntando.

Me gusta leer, no precisamente libros de caballería (lo siento, Cervantes, los tiempo cambian), aunque cabalgo como Rocinante. La imprevisibilidad varía, porque las variables son eso, variantes. Y hay muchas, sí, muchas.

He visto cardos florecidos, campos de amapolas, palmeras, pinos, higueras, mirlos, pájaros camineros de otros colores, mariposas blancas, romero, golondrinas, geranios, hierbas, árboles de cerezos, naranjeros, y hoy oí cantar a unos pájaros canarios. Parece igual que en otros lugares, es un Todo. ¡ ay, ay, mi dislexia! Ay, esta bonita física cuántica! Una acción es una idea. O al revés!

Agua, pino, viñas,
Puentes que sirven para cruzar
Piedras, puentes, florecillas

y cómo se llega a eso común? Tan familiar para los ojos que ven y miran, o al revés. Pues hay que empezar por hacerse preguntas. E intentar buscar las respuestas. Con sencillez, con humildad y por tí mismo. Es solo eso! Y también soy una peregrina en este camino, como todos los demás. Cada cual busca el propio!

El universo es muy sabio, y lleva ahí más de miles y miles y miles de millones de años. Mucho trabajo!

Deja una respuesta