La tierra se apaga

Al entrar en la Play, experimenté una extraña sensación. Una mano sensorial había dado la vuelta al reloj digital de la eternidad, y los siglos, caídos grano a grano como horas en la soledad y la noche, empezaban de nuevo su recreación.

Me invadió una especie de emoción virtual al entrar en aquel palacio con tantos accesorios, con tantos objetos-puzzles, defendidos con tanto celo contra los jugadores.

Entonces de repente me vino un dolor desazonado, desconsolado. Durante unos minutos me acongoja y me revuelve las entrañas. No sé, no sé, fue una sensación, con música en silencio, que bloquea mi memoria y mi respiración. Luego se fue diluyendo lentamente, lentamente como un agujero negro. Después creo que me quede dormida.

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