He llegado a Santo Domingo de la Calzada a ritmo de folías e isas!

Panorámica de Santo Domingo de la Calzada, desde su campanario. Y el gallo cantó, cuando le dije kokoroko, je je

Descubrí más firmas de canteros; hice una foto a la lista de los relojeros; estuve en el convento de San Francisco, hermano sol, hermano Luna. Y tengo una pulsera turística con la que puedes incluso ducharte, para volver a repetir. Hacer cantar otra vez al gallo, y descubrir las tallas de márfil.

«Empieza por dejar fluir la vida. El cielo es el límite». Pues eso. Hora de comer!

Santo Domingo de la Calzada.
A ritmo de folías e isas, canté «llevamé al monte de madrugada»…je je
Reloj de sol operativo que marca la hora. Con poleas que llegan hasta el suelo. 134 escalones para subir a su torre.
Muchos relojes de sol, ninguno de arena, je je je
Y subí cuando dierón la una; imagina si hubiera sido a las doce, con todas esas enormes campanas!
Campánas de la torre de la iglesia de Santo Domingo de la Calzada. Creo que habían 8, dos enormes, y 6 como veís.

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