Hay diversidad de piedras. Aquí, a las orillas del Atlántico, en la isla de la Palma, la mayoría son volcánicas. Son negras oscuras, brillantes como sus playas.
También las hay:
.- blancas, que proceden del mar profundo, y aparecen con las marejadas.
.- grises, !tan generosas¡, trituradas y arrastradas por las olas,
.- verdes, que recuerdan al pez Fula, a los peces verdes de motas naranjas, a las arañas de mar, a los cabozos y al musgo,
.- canelas, que vienen de nuestros espectaculares barrancos,
.- las que llamo, tigre, porque tienen rayas, con motes, a veces verdes, negros o blancos, con pequeños cristales incrustados,
.- las de color tierra, siempre transformadas por las mareas, con sus formas escultóricas,
.- las rosáceas, escasas, aunque tan deslumbrantes, que aparecen con el mar de fondo.
Todas modeladas por la Naturaleza; todas navegando por las profundidades del océano; arrojadas a la playa, devueltas otra vez, al mar, para seguir por la inmensidad del Atlántico.
¡Jó, que divertido es para mi, encontrarlas!.
Y hay muchas más, que no están en el mar, sino en las montañas. Esas, no puedo recogerlas, aunque puedo verlas. Y a través de la Fotografía, mostrarlas.
«Porque a veces no somos capaces de ver lo visible». Es el caso de la Fotografía: «Yo, Piedra» y «Reina».
¡Es emocionante! ¡Cautivador!
Es posible que sea demasiado fantasiosa, aunque citando a un escritor, diría: «Deja que las nubes pasen por encima de mi cabeza», que por cierto, también, me gustan.
