51 días. 15 días de aceleramiento continuo, y justamente hoy, ya puedo desinflarme como el volcán. Él ha ganado peso, y yo, casi me quedo en huesos. Aunque encontré un refugio y por fin, llegará la calma, la tranquilidad, la serenidad. ¡ Vaya, vaya con este volcán sin nombre, poderoso y portentoso, ardiente y vigoroso!; mi segundo volcán en una vida. Aunque aún recuerdo lo que decían mis abuelos, sin dos, no hay tres. Y miro a mi madre, y ella lleva tres.

