Vigésimo octavo. Mi casa esta rodeada. La defenderé con todo mi frenesí, igual que el tremor, gritaré, gritaré, alejate de mi. Amor y valentía. Lo siento maldito volcán, no me rendiré. Luz contra tu sombra. Resisteré con uñas, dientes y espadas, incluida la de San Miguel de la Palma.
