Amanece.

Amanece. No hay nubes en el cielo. Las bandadas de canarios vienen a beber en la pila de piedra; remojos y jolgorios; las flores abren sus pétalos con los primeros rayos del sol. Los lagartos barbazules marcan su territorio, con carreras y estrépito. Los mirlos cazas voladores revolotean en acrobacias sorprendentes. Una tenue brisa refresca la mañana con una taza de café. Hoy, hará calor.

Vivo en este mismo mundo en rotación; como los últimos versos de una gran poeta, bajo los naranjos y la hierbabuena; al giro de una veleta.

¡Ay, que sorpresas, deparará, este día!

Se ve un atardecer con el sol en círculos concéntricos. Por encima de él, se ve la luna, pero no puede ser. El sol y la luna no caminan juntos; bailan al unísono
El sol y Venus.

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