22 días de Junio y dos de Julio.

24 días sin bajar a la playa; arriba en la montaña. Entre tierra y sudor, por fin llega el calor. El mar desde aquí arriba, se ve azul como el cielo. En movimiento continuo recorro los senderos; deshojo matorrales, arreglo la huerta; escribo y leo; la música en el salón, clásica, para variar; las composiciones en piedras surgen espontáneamente; la brisa de la tarde para refrescar; un baño en la bañera del jardín para sacudir todo el ajetreo; mañana, otro día.

Se ve una puerta, y a través de ella, se ven también figuras, vete tu a saber quién, dónde, cuándo.

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