(Entre paréntesis)

(Claro que se puede mirar atrás, pero a veces resulta que hay cosas que no se pueden cambiar; a veces las cosas suceden y no sabemos porque; buscamos justificaciones, interpretaciones, alegaciones, motivos, pero no siempre los tenemos. Aún así, eso es todo cuanto amo. Cuanto construyo.

Aunque esto no sea más que la pequeña historia de una dama en apuros, al llegar a la playa y ver la inmensidad del mar, comencé a sentir que las olas me llamaban, lo mismo los graznidos de las gaviotas, el aguaviva en la orilla, los cascarones de los cangrejos. ¡Cuantas palabras para decir que continuará!; que unos atardeceres vienen a mi encuentro; que a pesar de todo cada vez que oigo música me emociono; que con una copa de vino saboreo los placeres que me decantaran otros vinos; que me gustan los paseos; el maullido de mi gato; el reencuentro con viejos amigos,; que me gusta escribir, y componer con las piedras; que aún persigo sueños…).

Una aguaviva o carabela portuguesa en la arena. Pica pica pica.
Una aguaviva, o carabela portuguesa

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