¡El ímpetu!

A veces, casi siempre, no todos entienden ese ímpetu; en realidad son aquellos que carecen de el; por eso es incomprendido, y en algunos casos, o en casi todos, despreciado y burlado.

Es un impulso de largo recorrido; como los rover de marte requieren de constancia y mucha perseverancia. Hay obstáculos, desmotivaciones, apatías; carencias de ideas, cortos de miras… No obstante ese ímpetu continua, persiste, perdura. Es el movimiento espiral; el que nos da la vida.

A veces algunos comprenden y fomentan ese ímpetu; lo alientan, lo protegen, lo arriesgan, lo animan, y gracias a algunos, esos incomprendidos rompen las barreras. Ánimo, aférrate a ti mismo.

«Leopold Bloom se despertó. Habían transcurridos 80 años; ya no vivía en Dublín, y veinte y cuatro horas se habían convertido en un clip de nanosegundo; nada era ya obsceno; los mocos, el pipi y la defecación se habían convertido en algo normal; pero el no lo sabía.

Sintió como si alguien tirase de su cuerpo y se levantó. Por inercia fue a prepararse su café, y entonces, perplejo, comprobó que aquella instancia no le era familiar. Molly? preguntó, Molly?, pero nadie respondió».

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