Aquí el tiempo parece no discurrir, tan solo transcurre. Con la salida del sol y la llegada de la luna llena. Es como si aquí se viviera a otro ritmo, en otra dimensión, la propia. En un Agosto extrañísimo, sí el otro año saltaba de charca en charca, éste recorro senderos de tierra. Tuve la oportunidad de ver a Mercurio a la izquierda del sol y a Venus a la derecha un poco más arriba, y la luna por detrás ya venía pisando los talones. Fue una sensación que no sabría describir, viendo a la vez ese cuadro en el que participaba yo también. Parecíamos tan cerca.