25 paquetes de gofio de agradecimiento¡

En un largo camino desde Roncesvalles Santiago hasta Finisterre, rías baixas, costa da morte a Coruña conocí a muchas personas encantadoras; me mezclaba en esos lugares locales, curioseando sus paisajes, sus historias, su arte, sus comidas y sus vinos. Y preguntaba asombrada por todo lo que me llamaba la atención. Recorrí sus museos, sus plazas, sus rincones secretos, absorbiendo todos sus encantos; me perdía por callejas pequeñajas (jajaja), también por algunos bosques animados; me desorientaba , a veces no sabía donde estaba el norte, el sur, el oeste o el este., y solo gracias al sol, podía volver a orientarme otra vez; llegué antes de tiempo y en otras llegaba después. Preguntaba por el nombre de árboles que no había visto, por el canto de pájaros que no conocía, por plantas también desconocidas para mí e incluso por qué algunos ríos fluían al revés.

Y estas personas me contaron sus historias con sumo cariño. Por ello, cuando regresé les envíe un paquete de gofio como agradecimiento. No fueron más, porqué eran muchos. Sin embargo saben que les estoy agradecida. ¡y quiero darles otra vez las gracias. ¡Muchísimas gracias a todos ell@s¡ a veces nos sorprendemos mutuamente con detalles insospechados! También he recibido sus detalles.

Me faltaron más lugares, los retomaré¡ espectacular cornisa cantábrica; maravillosa intersección con el atlántico. Arte, historia, leyendas, costumbres, comidas, vinos, person@s, animalitos; ¡lo que a mi me gusta¡. Viva el arte¡

Y también mi agradecimiento a todas las person@s de los museos,; a los conservadores de un patrimonio impresionante que requiere mucho trabajo, esfuerzo, dedicación y tiempo. Gracias¡ Volveré¡

Me lo pase pipa, jajaja; algunas veces llegaba con hostias, otras con sorna, y casi siempre empapada de agua de la cabeza a los pies, jjjj. Curioseando de aquí para allá o de ahí para acá. Reía a carcajadas, ¡reía!. A repetir! Jajaja. Es muy sano y saludable.

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