Lleva levantada cuatro horas antes de que tocaran. El ruido del mar la ha despertado. No es el batir de olas ni el arrastre de piedras; es un sonido más profundo que no sabe identificar, como si fuera una tormenta debajo del mar. Se ha asomado a la ventana. Ve a cuatro luces potentes de barcos en la mar. No son falúas de pescadores. Al clarear, tendrá que ir a investigar.
