Tiene más de 30 años, perdí la cuenta. Fue un regalo¡, paseaba con ella desde el hotel Arona hasta Fañabe. 11km a la orilla de un paseo al lado del mar. Eso fue hace mucho tiempo. Y no sé porque me la lleve conmigo. Me la han reparado; quería mantenerla, por recuerdos, por nostalgia, por un regalo. No sé. Ahora vuelvo a andar con ella, un poco desacostumbrada y con inclinaciones, jajaja. Un poco más de esfuerzo para las piernas, para mis pulmones. Me viene bien. Cada día otra vuelta, y unos metros más. Mucho ha cambiado en este paisaje infantil y ya no tan familiar. Se agolpan las caminatas a la playa nueva (bueno, ahora tiene otro nombre), aunque sigue manteniendo los viejos muros de agujeros ( y las firmas invisibles de la niñez). El viejo camino de Modesta se vislumbra en trazos, las macetas de colores, el aroma de las flores; es como si estuviese allí. Y la vieja gran palmera larga y esbelta que parece que resiste el paso del tiempo; y tiene muchos más años que yo. Luego divisas el pueblo arriba, parece la misma estampa; casa coloridas encima de una colina. Hay con el tiempo, los recuerdos, la perspectiva de la persona que ya soy casi mayor, o me acerco, o me alejo,; ya decía no recuerdo a aquel escritor, que es volver a la niñez, con otros ojos. Es el trascurrir de los que vienen, se van, se quedan, no sé. Tal vez solo sean eso, recuerdos de infancia a edades tardías. Esbozas una sonrisa¡ sigamos con esta aventura de la vida.
Mi vieja bicicleta¡