Ha ido tan rápido, se suceden los acontecimientos tan sucesivos, en secuencias, en saltos, en nuevas transformaciones que no he tenido tiempo de decírtelo, o sí; creo que sabes que seguimos avanzando, con ligera osadía, como aquel viejo viaje de Ulises. Ha ido todo tan rápido, que no he tenido tiempo de pausar, de llorar. Aún estamos en obras; litigamos con los inconvenientes, ya estamos acostumbradas; ay, las flores de mi jardín, los olores del jazmín; aquellos dragos milenarios, el viejo moral, la sombra de un pino. Todo eso ya paso, se ha quedado guardado en una caja de memoria; que feo es, esa verruga en nuestra cumbre. Parecen unos labios deformados; vaya beso tan desigual. Es el poder de la Tierra, que tiene su propia personalidad. Nada podemos decir. Somos ella, somos seres desde la profundidad de su interior tan intenso, abrasador, ardiente e impecable. Somos seres del viento, seres del mar, seres que ululan en un viaje espacial. Y aquellos otros seres algún día se acercaran, cuando seamos honestos contigo, con ellos y con todos nuestros iguales, seres terrestres, no solo homo sapiens; no, en este planeta somos muchos más. Bueno, mi querido diario, espero volver a recuperar nuestro dialogo.
Mi querido diario, de papel¡