De película

He hablado poco de las películas del cine. En dos de mis obras, creo haber hecho referencias a ellas. «¡Jo, que día!» por ¡jo, qué noche! de Martín Scorsese, y el árbol caminante por «el castillo ambulante» de Hayao Miyazaki. Ambas, formidables películas.

No sé mucho de series; no he podido seguirlas ni verlas, y seguramente me habré perdido «buenas series».

Mi última película en una sala de cine fue «Gloria», en su versión norteamericana, y era, la única espectadora.

Me gusto esa sensación de soledad ante una gran pantalla; me recordó a los «cines Renoir» de S/C de Tenerife. En aquellos cines solo pasaban pelis independientes, y por ello, habitualmente las salas tenían uno o dos espectadores.

Verte en una sala de cine sola para ti, es una sensación inexplicable; es como recordar «historias para no dormir». Luego empieza el visionado, y tú, ya no eres tu, pero tampoco eres ella.

El cine está desapareciendo ¡Quién hará películas!

Por eso, yo misma hago mis propias películas en cuadros pequeñitos. Recordando a «una» de los hermanos Coen, compra me un cuadro, mira lo y viaja hacia el. Y verás, como presenciarás una maravillosa película.

Tu escribes el guión, tu cuentas tu historia, tu le pones el final, y también inicias su principio.

Siéntate pues, y déjate llevar a tus propias sensaciones. ¡Sé el protagonista de tu propia película!

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