Lo importante son los lugares, los habitantes, las historias que nos ofrece el camino. Cada paso es para conocer lo que nos envuelve, el camino solo es el trazado y te puedes desviar y descubrir aquello que no esta escrito. Y para mí, es lo mejor. Como hoy, que ví jugar a unos niños al juego de la pelota vasca, este juego que parece como el padel, salvo que la pelota es dura como una piedra.
