En el bosque

Desde la laurisilva hasta los grandes pinares.

Además de la rareza casi fantástica de la luz, de colores puros y refulgentes, el olor de los bosques flota en el aire.

Permanece machacón, y baja hasta la materia de la piel en ráfagas súbitas que se evaporan dejando la camiseta mojada.

Frondosos y verdes, testigos de épocas pasadas; y echas a andar con un murmullo de hojas y un crujido de ramas.

Majestuosos pinos de talla portentosa, con la luz del sol reflejada en sus ramas. Y caminas entre alfombras de pinillo y las brisas del alisio.

Se ve una fotografía de un bosque al amanecer. Se aprecia la figura duende de un árbol. ¡Viven infinitas almas, están animados nuestros bosques!
«Amanece en el bosque»

Son espacios para dulcificar el alma, para regocijar el espíritu.

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