Amanece encapotado. Un manto de niebla de lluvia. Tiempo de sur, porque la lluvia sube por la montaña. El barranco caudaloso baja con furia lleno de agua, maderas y rastrojos. Y se besa con furor en los labios del mar. Qué bello es un día de lluvia! Huele la madera de tea de la vieja casa, se infla y por arte de magia deja de crujir. Rememorar lo bello que fue, sentir el peso de su positivismo, y seguir hacia adelante, hacia días desconocidos, llenos de sorpresas y de vida. Una sonrisa. Más libros, música, arte terapia, escritura y serenidad. Hoy es 28, hace 21 días que está aquí. Ha desdibujado su diario, le faltan asientos contables. Sigue con sus proyectos, paso a paso, como una hormiguita. Sigue con la dichosa dislexia; se le olvidan algunas cosas; una libreta y dos bolígrafos. Busca información complementaria. ¡Ay!, un pie delante y el otro al compás. Es así. Amor y valentía. Aún no ha llevado las flores. El agua lo limpiará todo. Seguirá estudiando! Seguirá experimentado. Y ¡ay! seguirá siendo una curiosa!.
