Trigésimo quinto. Es una calma tensa o una tensa calma. Los movimientos sísmicos se suceden; hoy sentí dos en un intervalo de una hora (7:00am-8:00am), luego el continuar y el ajetreo de la vida no deja oir los sonidos; la ceniza barrida de ayer, vuelve aparecer.
Unos viejos amigos de Puerto Santiago han llegado y me han arropado como lo que son, buenos amigos; con sus chacharas, con sus abrazos me han dibujado una sonrisa en la cara, y brillo en mi mirada.
Espadas en alto, que camine hacia el este, todos juntos susurramos en un rezo interior. «No más destrucción y desolación».
