Vigésimo tercero. 3 semanas y dos días. Es desconsolador. El barrio de Todoque ha desaparecido casi por completo. Por él caminaba en mis paseos al atardecer, bajaba a la plaza de la Iglesia y me bebía algún café. Luego retomaba mi camino cuesta arriba para llegar a mi casa. El volcán sin nombre se lo ha engullido todo y en camino hacia el mar arrasando todo a su paso, a 5 metros por hora, impecable sigue su ritmo, para crear otra fajana dónde una vez la hubo.
Es extraña la memoria de un volcán; es extraño saber que somos lava y mar. Y Gigantes que volveremos a reconstruirnos de nuevo de otra manera. También somos volcán.


