Pues sí, no es cuestión solo de pensamiento crítico, sino que también se ha perdido el sentido común.
Carta desde Japón: » Querida amiga, nosotros aquí tenemos simulacros de seísmos, sirenas de alarmas y planes de evacuación. Y aún así, a veces cometemos errores. Por lo demás, te aconsejo que pongas un vaso de agua en el suelo, percibirás mejor las vibraciones, y luego, ya sabes, emplea el sentido común.
Por lo que leo, el cemento fue prioritario antes que el conocimiento; las inversiones no han sido en prevención sino en intereses lucrativos; la información no es transparente; los que saben callan, y los que no saben, solo hablan sin sentido común; ay, amiga, la inutilidad de la lucidez resulta lastimosamente ridícula, y hay una gran elocuencia, ¿se dice así?, de la estupidez. ¡Ya sabes, el show continua!. Hemos decidido vivir al límite y con una venda en los ojos.
Cuidate, amor y valentía. Con cariño, xxx».
P. D.: supongo, que lo llamarán San Miguel. Es una forma volcánica de recuperar su nombre. Je je.