30 días en una casa encantadora, mágica y mística. Llena de inspiración, de quietud y una diversidad de pequeñitos animalitos que la habitan. Con fragancias de lavandas, de tomillo, de orégano y de brisa. Una casa de la que narraré una bella historia.
En este teatro de la vida, ellos también son los protagonistas. Compartir esta estancia con estos seres diminutos es un afortunado privilegio caído del cielo.
