Día 5. Una tierra de enormes barrancos con un gran bosque en su cima, el Garajonay; una hermosa laurisilva frondosa de tiempos remotos del terciario.
Una bella isla de pueblos en sus faldas, con grandes palmerales desperdigados en un círculo concéntrico; las huertas escalonadas en sus abruptos barrancales; contrastes en su laderas verdes desierto; en curvas en redondo; vestigios de grandes riscos alzados desde lo más profundo del mar; silbidos lejanos ululan por el aire; la mirada de otras islas se perfilan desde sus cumbres altas.
Preciosa isla de gratos y suaves recuerdos.




