Distorsiones.

He ahí su estampa. De tiempos de cabras y caminos sin asfaltar; con el viento entre sus cielos; cerca de las fuerzas erosivas de la sal; azares geológicos de lavas y riscos; algún callao persiste con piedras blancas en el fondo del mar; el azul celeste, cambiante, en esa gran inmensidad; siluetas en la lejanía; ecos de otros tiempos que ya no volverán.

Y en tiempos hacia el vacío y la negra oscuridad; ser ingrávido en un profundo giro espiral; donde no se escuchan los lamentos ni el silbar; radiaciones portentosas que nos quemarán. Y el tiempo transcurre en rimas sueltas sin saber que dirección tomarán; un suspiro sin nostalgia sin melancolía sin tristeza; un devenir hacia el sosiego de estar, y continuar.

Un barquito con cáscara de nuez, un mosquito como gran timonel, navegando por el mar sin temor, reír, remar y cantar……

El juego de las figuras, el juego de lo que se ve y quizás no es. El juego de una metamorfosis no comprendida

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