Ecos de casas construidas en piedra y con tejados a dos aguas. Muchas mantienen su horno, su aljibe y su era. Hay también cuevas, que unas sirvieron de viviendas, otras tal vez como despensa, para guardar las papas, el gofio y otros alimentos.
En los patios de las casitas quedan todavía algunas enredaderas y flores plantadas quién sabe por qué quién… rosales de enredar, lirios, la parra que se ocupó en su tiempo de dar sombra en verano y ricos frutos en otoño; algunos frutales: nísperos, naranjeros, almendreros. pencones.
Ecos que se pierden, que se desvanecen; que se olvidan, que dejan de nombrarse.
¡Se vende!
