¡Tierra, tierra a la vista!

En círculos concéntricos se avista siluetas por encima del mar. Tierras de fuego, de barrancos inmensos, de esplendorosa y terciaria vegetación; de suaves vientos para surcar la mar; de épicas y epopeyas para narrar. Refugio de navegantes, piratas y corsarios; naturalistas y traficantes de esclavos; de descubridores, de escritores; para ir más allá de las tierras ignotas. Mezcolanza de leyendas y mitologías, de dialectos y melodías; de tesoros escondidos, de espejismos en la lejanía.

Se ven desde barrancos la silueta del Teide; entre islas se divisan las demás islas atlantes.

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