Por la mañana el frío mañanero. Tonifica el cuerpo.
Al mediodía, un sol que calienta, y te deja con la camisa puesta; el mar azul intenso, con las corrientes dibujadas tal mapa de pirata. Un repentino baño en el agua para tonificar el espíritu. ¡Ah, que fría, que buena!
Al atardecer el frío llega. Y a la noche, a dormir con las estrellas.
