La teoría de los gigantes azules, y cara de pan.

Las cargas de profundidad son profundas; traspasan la superficialidad. Nadie quiere oir, ver, mirar, interpretar la verdadera realidad; para qué?

¡da igual!, solo se quiere creer en lo que sea!, con tal de no caer en esas cargas de profundidad.

No es raro, ni diferente, ni incomprendido, ni anormal. La profundidad te integra en la inmesidad oscura, con tintes de azul, de lo que «verdaderamente» somos.

«Seres esparcidos en una fusión estelar, con continuas variaciones, transformaciones; extrañas relaciones químicas convertidas en extrañas biologías tan dispares;

Y aquello que nuestros ojos no pueden ver; aquello que nuestra fantasía nos hace imaginar; aquello que dejamos de oler; aquello que dejamos de sentir; que no acabamos de comprender.

Esas profundidades donde los espejos reflejan una luz distorsionada, no continua, rebotada, camuflada; apenas perceptible, lejana, inmensa, retardada, y ni siquiera propia.

» y en que no necesariamente coincide lo que sucedió; ni se cuenta lo que sucede, y lo que dicen que interpretan tampoco es lo que sucederá».

El cosmos es más grande. Es un baile sin música sin compás para los que tienen los oídos desafinados. Tenemos que bailar en una integración total en esas cargas de profundidad.

He descubierto a una escritora, Sara Mesa, y su libro » cara de pan». Ha sido un grato descubrimiento, y una causalidad para explicar mi Teoría de los Gigantes azules que acabo de desarrollar.

Azules de inmensidad de tonalidades como las del mar;

Con vientos de polvos que vienen y se van; se arremolinan, se dispersan; que suben, que bajan; que vuelven a entrar;

Con vibraciones sonoras para los oídos que escuchan su ulular; serpeteantes, ascendentes, descendentes; energéticas en continua actividad.

Inmersos en una «energía» incolora, colosal; el agua que da la vida, y que como el vino, debe madurar; el polvo que agita el deambular, y la vibración que produce la chispa para la transformación de los Gigantes azules en:

Materias errantes, compactas, dispersas; aglomeradas, difusas, indetectables; inexplicables;

Materias oscuras, brillantes, opacas, resplandecientes, apagadas, desaparecidas;

Ínfimas, pequeñitas, muy pequeñitas, y tan vital.

Porque la energía solo se transforma (no es masa, no es luz); solo Gigantes azules, allá en la profundidad, y la cantidad de energía inicial no es igual a la final.

Evelina enderezó los hombros, y salió al encuentro del mundo.

Y en la gran espiral, allá dónde se encuentran los gigantes azules.

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