Es la rima con la armonía; bailando al son de una melodía; cantando palabras de bulerías; comiendo sardinas recién pescaitas; bebiendo un frío vino blanco, cortesía de la tierra de Garafía.
En el atardecer, una esfera naranja, amarilla, rojiza; un rayo verde de un beso de despedida.
La luna entra por el Berigoyo, luminosa, llena y blanca, como el alisio que resopla y deja al bosque de pinos, toditos, llenos de fragancias de caricias de rocío.
Un 13 de octubre de un proyecto creativo propio, vital, transformador que continua. La poesía acompaña como la música; los cuentos de las historias de la vida; el color como fuente de energía; el movimiento hilo conductor de la fantasía; el encanto de la magia en la esencia de las sustancias sencillas.
¡Bienvenidos!
